Monday, April 09, 2007

arcangelic




El Fidel Castro que yo conozco

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos.
Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas... pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina

Friday, March 23, 2007

Tu sexo


Tu sexo. Oscuro.


"...La búsqueda calculada de la procreación,
semejante al trabajo de una sierra,
humanamente corre el riesgo de reducirse
a una lamentable mecánica.
La esencia del hombre se basó en la sexualidad
- que es el origen y el principio –
planteándole un problema cuya
única salida es el enloquecimiento.”

Georges Bataille, El Erotismo.

Nacemos y morimos solos. Es una verdad conveniente de reconocer. Y es que, no obstante la capacidad humana de estructurar sociedades; en lo íntimo, en lo concreto, no dejamos la individualidad, es decir: cuando nacemos, nadie más nace al tiempo que nosotros, y cuando fenecemos, nadie muere en ese instante. La vida de un ser humano es, hasta cierto punto, una aventura solitaria. Existe una continuidad buscada con ansia, es cierto, pero nunca lograda completamente. El movimiento de los sexos es, de alguna manera, la vía para estrechar esa distancia, acortando el abismo que nos separa del otro. La intensidad y magnitud de tal acercamiento depende de cuánto vértigo nos agrade. Los amantes saben hasta dónde se acercan. Por otro lado, somos parte de una especie biológicamente definida –mamíferos en lo esencial- animales, paradójicamente en vía de dejar de serlo, al percatarnos de la naturaleza placentera de nuestro sexo. Resulta interesante pensar en otras especies menos evolucionadas, las cuales se aparean sólo en función de sus ciclos de celo. Los seres humanos llevamos a cabo actos eróticos, sin una intención necesariamente reproductiva. El sexo en un sentido puramente instintivo, es distinto al erotismo como manifestación humana. Resulta relativamente fácil seguir el rastro de tal manifestación a través de los milenios. Baste pensar en los registros prehistóricos de Lascaux, los códices indígenas mesoamericanos, los grabados orientales, la escultura y arquitectura hindúes, las expresiones plásticas grecorromanas, el arte africano, e incluso las idosincrasias y cultos de grupos humanos enteros, sin mencionar el peso que sobre el inconsciente colectivo han tenido las expresiones artísticas del pasado siglo. Todas las manifestaciones mencionadas dan cuenta de esa energía vital. Esa pulsión se encuentra en el seno de la filosofía y la religión, pues como se explica unas líneas arriba, es nuestra parte más animal y al mismo tiempo, menos animal, una paradoja, pieza imposible de soslayar. Cualquier psicología que busque dirigir, o definir al ser humano, habrá de pasar forzosamente por la decisiva definición de su postura, respecto al problema que plantea el erotismo. Las religiones de origen judío, sólo por mencionar un extremo, hicieron su apuesta obvia, y temprana, haciendo de él uno de los principales pecados, el primero. Así, en el génesis, el erotismo comienza siendo maldito. En el mito bíblico de la creación, es suficiente que Adán, se dé cuenta de su desnudez, para que dios lo expulse del paraíso de la inconsciencia, Adán, el primer hombre, al desobedecer el mandato divino de no conocer es condenado a la esclavitud del trabajo. Los símbolos se colocan claramente en su sitio. Eva, la mujer, y satán, la serpiente, representantes ambos del perverso mundo de la seducción. El demonio, baco redivivo, símbolo de lo pagano, es el perpetrador de la desgracia. La biblia, conjura así, juzgándola, la potente energía encerrada en el erotismo. Sin embargo, no todas las religiones hacen del erotismo una actividad del reino sombrío. Antes bien, se trata de una actividad divina y creadora. Los dioses gozan con la lujuria de sus seguidores. Las fiestas dionisiacas. Su fervor. El orden invertido. La ingesta desmedida. La pérdida. El gasto. La muerte. Similar a la de millones de espermatozoides que perecen en cada eyaculación.

Friederich Nietszche, por su parte, apuesta al poder, la voluntad que insufla libertad al hombre, proyectándolo por encima de la idea de una felicidad lejana, el destino se encuentra aquí y sólo los hombres conquistadores, los buenos, a la manera de los conquistadores, tendrán el valor de edificarlo. El solitario de Sïls Maria pondera muy alto lo que para algunos podría resultar brutal, la capacidad de los fuertes para imponerse, para tomar lo necesario, sin asomo de miedo o culpabilidad, desprecia paraísos posteriores a esta vida que percibimos, destruye la psicología del sacerdote, que como renacuajo ruin ha elaborado la idea de juicio, en razón de su debilidad. Este alemán habla de una moral del hombre vital. Lo débil merece ser suprimido. Llegados hasta aquí, este pensador guarda colindancia con otro hombre de letras, el marqués de Sade, en el sentido que la muerte es una parte importante de la vida, la que es tan abundante, que se derrama en la mortandad. Sade, sin embargo, lleva al extremo su ficción, y como tal habrá que tomársele, pues Sade, no obstante imaginar las más delirantes escenas de abyección, tortura y homicidio jamás escritas, se horrorizaba ante la guillotina y se pronunciaba contra la pena de muerte. Finalmente, Sade resultó ser más moral que nuestros contemporáneos escribiría Camus. Tendríamos que extraer de Nietzsche y Sade esa intuición en la que concidieron, quizá sin pretenderlo. El erotismo, la agitación sexual, la fuerza vital, la voluntad de poder, contiene un elemento violento, relacionado con la muerte. Esa pesadez, oscura y en ocasiones nefasta, desemboca en el lado luminoso. La vida. La desfloración de las vírgenes. Los volcanes. El ciclo natural, carente de intención -pues es un propósito por sí mismo- se encuentra asentado sobre los mismos fundamentos de vida y muerte. El acercamiento y alejamiento es repetitivo. El sexo masculino, hinchado de sangre, abriendo. La parte receptora siendo violentada en sus límites. Entrar y salir. Entrar y salir. Ir y venir. Ir y venir. Amanecer–anochecer, amanecer-anochecer, acostarse-levantarse, acostarse-levantarse, nacer-morir, nacer-morir. La cópula de los términos. La cópula de los acontecimientos. Todo en la naturaleza puede adquirir el sentido del símbolo: los árboles se erigen como falos hacia el sol. La tierra es masturbada continuamente por el mar. El oleaje. Esperma oceánico. El universo se expande y se contrae. Tal es la verdad de la vida. No obstante. Todo lo escrito hasta el momento no tiene sentido, en tanto no se vea envuelta, al principio y al fin, la seducción, el erotismo de los cuerpos, entidad demoledora y reconstructora de la personalidad, es decir, después de la teoría, el hecho, la práctica, y después otra vez la teoría, y así sucesivamente…

Genet. Segunda parte


Genet. La sinrazón de escribir.

Escribo sin remedio. Ni siquiera se trata de placer. Es el único acto, que permite la continuación de mi existencia. Las resacas son atroces. No importa. Sé que todo es absurdo. Sin embargo… sobrevivir es una dirección ¿Puede alguien culparme por eso? Al parecer sí. Estuve condenado a muerte, lo cual no disminuyó mi obsesión por representar signos. Papel para hacer bolsas de papel. Bolsas para guardar papeles. Cuadernos improvisados. Un relato. Yo en el papel. En una bolsa, sin respiración, como cuando me revientan el culo. Intercambiaba la comida por chupadas. Vergas sucias, criminales, como la que me engendró. La mierda tiene una deuda conmigo, es decir la sociedad. ¿palabras familiares?: Robar. Traicionar. Sobrevivir. Nimiedades. Desertar. Prostituirse. Hambre.

Inventé varias maneras de responder. Odiar. Mi madre fue una puta. Me abandonó cuando aún no tenía consciencia de mí. Los orfanatos son horriblemente fríos. Seguir robando. Dormir en la calle. Crecer con la amargura en la piel. Seguir creciendo con la aguja en las venas. Enamorarse de un hombre, que no podía tener. Enrolarse. Vagar. Perderse.

Yo mismo ostento un pene. Soy un verdadero putón. Tengo malas costumbres. Me he cagado mientras me cogen. Un líquido flojo. Revuelto con sangre. Sólo un descanso. Otro más.

Los cerdos de la guerra. Ja. A eso llamo traición. ¿Yo? Una sombra más de este siglo. Un espectro que escribe. Fruto de la Europa “cuna de la civilización occidental”. La civilización que doblega. La bestia conquistadora.

Resulta lógica mi inclinación por lo marginal. Lo violado. Por la inversión de los términos. Escribir algo dónde los personajes principales sean reales. La realidad que he vivido yo. Ladrones cómo yo. Chulos como yo. Traidores como yo. La mierda tenía que pagar su deuda conmigo. Mi voz encerrada en las bolsas de papel. Oré a nuestra señora de las flores, y mis palabras llegaron a la mente de algunos, con el suficiente poder para que me indultaran. Para devolverme a la vida que desprecio. Ahora no puedo dejar de volcar mis experiencias en las páginas. Blancas como el semen, que tanto aprecio. Inclinarme sobre la verga de mi agrado y obtener toda la leche posible. Todas las letras sangrientas. Seguir viviendo. Narrar la muerte de los nuestros. Los pobres. Los niños. Las mujeres violadas. Los ancianos torturados. Enamorarme de las manos guerrilleras de un fedayín. Convertirme en su hermano. Ser su mujer-hombre, sin que él lo supiera. Amar a su madre. Sólo una noche. En el umbral de la vejez, dejar de ser huérfano por unas horas.

Antes había ido con aquéllos para los que mi desgracia resulta familiar. Panteras suicidas. Panteras con falos gigantes, cuidando de mí. Este viejo mortal, de piel lechosa. Kamikazes felices. Pervertidores del orden maldito de dios. Asesinos de sí mismos. Armas vivientes. Cuerpos con un reloj en cuenta regresiva. Causantes de asombro y desasosiego. Protegido por esos felices agentes mortales. Ironía de la vida que ya no siento. Paradoja que da luz a mi epitafio. Estoy muerto ya. No siento siquiera un soplo de verdor. Abdellah me ha dejado. Lo comprendo. Caminar sobre la cuerda floja acabó con él. Y conmigo. He decidido poner fin a mi vida. Se los comuniqué a ellos. Sorprendidos. Recordaron el cáncer en mi garganta. Les dije que esa no era la razón. Es simple: Ya no quiero vivir.

Genet. Primera parte


Los palestinos. Los negros.

“Dios es blanco;
desde hace dos mil años
come sobre su mantel blanco,
con un tenedor blanco
y se limpia la boca blanca
con una servilleta blanca”

Jean Genet

Jean Genet odiaba el teatro. Aún así, fue un dramaturgo sobresaliente. Francés de nacimiento, homosexual y escritor, que en los hechos, apoyaba los movimientos de los desposeídos y marginados de la sociedad. Todo en Genet podría parecer una manifestación. Su persona, para empezar.

Abandonado por sus padres a la asistencia pública, crece en un orfanato y posteriormente, al encontrársele culpable de hurto, es ingresado a un reformatorio. Al cumplir la edad reglamentaria, abandona la correccional, entra a la legión extranjera, de la cual deserta. Después entra y sale de la cárcel durante algunos años. Roba, traiciona, se prostituye. Sobrevive.

Genet comienza a escribir después de sus veinticinco años. Su primera obra “Notre Dame du fleurs” Nuestra Señora de las Flores, escrita en la cárcel, le es arrebatada por el director del penal. El artista la reconstruye, sólo con el poder de su memoria, y la plasma sobre papel para hacer bolsas, del cual disponía gracias a su trabajo en el centro penitenciario. Había sido condenado a cadena perpetua, por reincidencia y aumento en la gravedad de sus crímenes. No obstante, los intelectuales “del momento” Sartre y Cocteau tienen acceso a su obra. Visiblemente sorprendidos y sensibilizados, piden al primer ministro de Francia, el perdón para el convicto. Después de un tiempo conveniente, logran el indulto para el futuro escritor de obras como “Querelle de Brest” y “El condenado a muerte”, ambas auto biográficas, con profundas reflexiones acerca del absurdo de la existencia, y dónde los personajes principales son ladrones, asesinos y proxenetas. Las obras de Genet tienen poesía implícita. Después de salir de la cárcel, Genet se esconde durante cuatro años y no produce nada. Sartre escribe el ensayo sobre él: “San Genet. Comediante y mártir”

Jean vive una nueva etapa en su vida. Como creador y como individuo identificado con las luchas, razones y manifestaciones de los marginales, como él. Genet escribe en Cuatro horas en Chatila, uno de sus textos más crudos, y reveladores: “la mujer palestina probablemente era mayor, puesto que tenía el pelo gris. Estaba tumbada de espaldas, depositada o dejada sobre sillares, ladrillos, barras de hierro torcidas, sin confort. Antes de nada me sorprendí por una extraña trenza de cuerda y tela que iba de una muñeca a la otra, manteniendo así los dos brazos abiertos en horizontal, crucificados. La cara negra e hinchada, levantada hacia el cielo, mostraba una boca abierta, negra de moscas, con dientes que me resultaron muy blancos, una cara que parecía, sin que un músculo se moviese, o bien hacer muecas o bien sonreír o proferir un alarido silencioso e ininterrumpido. Sus medias eran de lana negra; el vestido de flores rosas y grises, ligeramente remangado o demasiado corto, no lo sé, dejaba ver lo alto de las pantorrillas negras e hinchadas, siempre con delicados tintes semejantes al malva y al violeta de las mejillas. ¿Eran hematomas o el efecto natural de la putrefacción al sol? —
¿Le han pegado con la culata?
—Mire, señor, mire sus manos.- No me había fijado. Los dedos de las dos manos estaban desplegados en abanico y los diez estaban cortados con una cizalla de jardinero. Los soldados, riendo como niños y cantando alegremente, se habían divertido descubriendo esta cizalla y utilizándola.
—Mire, señor.

Las puntas de los dedos, las falanges con la uña, yacían en el polvo-. El hombre joven que me mostraba, con naturalidad, sin ningún énfasis, el suplicio de los muertos, recubrió tranquilamente con una tela la cara y las manos de la mujer palestina, y con un cartón rugoso sus piernas. Yo ya no distinguía más que un montón de telas rosas y grises sobrevolado por moscas.”

Quien así escribe, presenció la estela que dejó la masacre de un grupo civil palestino a manos de grupos fundamentalistas apoyados por Israel. Genet sigue relatando con una sensibilidad distanciada, los hechos sucedidos muy recientemente.

Genet piensa que no le debe a nadie. Por lo tanto escribe sin limitantes. Sin embargo. Un escritor de esta índole no puede ser perdonado por la crítica, quien en más de una ocasión trata de relegar sus obras al desván de los artefactos literarios disfuncionales. No obstante, el francés hace atrevidas comparaciones, al involucrarse ideológicamente con la revolución palestina, en un libro póstumo llamado Un cautivo enamorado. del que Juan Goytisolo extrae un fragmento que cito aquí sin su permiso:

“Cuando el joven, después de largos días de inquietud y perplejidad, resuelve cambiar de sexo conforme a la palabra bastante horrenda de transexual, una vez tomada la decisión, le invade la alegría ante la idea de su sexo nuevo, de los senos que acariciará realmente... Desprenderse del consabido, pero execrado modo de andar viril, dejar el mundo por el Carmelo o la leprosería, saltar del universo del pantalón al de los sostenes, ¿no es quizás el equivalente de la muerte esperada pero temida y no admite una comparación con el suicidio a fin de que los coros canten el Tubamirum? El transexual será pues un monstruo y un héroe... El temor comenzará con la resistencia de los pies a achicarse: los zapatos de mujer, tacón de aguja 43-44 son raros, mas la alegría lo cubrirá todo, la alegría y la exultación. El Requiem expresa esto: el júbilo y el temor. Así los palestinos, los chiíes, los locos de Dios que se precipitan riendo hacia los antiguos de las cavernas y los escarpines dorados del 43-44, se vieron brincar adelante con mil carcajadas, mezclados con el retroceso de los trombones. Alegría del transexual, alegría del Requiem, alegría del Kamikaze... alegría del héroe”.

Genet intenta entrar a Estados Unidos de Norteamérica, y la visa se le niega, pues se saben de sus vínculos con organizaciones como las Panteras Negras. Grupo rebelde radical que apoyaba la causa negra. Genet logra entrar por vías ilegales y participa en reuniones, marchas y otras actividades con este grupo.



A raíz de su experiencia estadunidense, Genet concibe “Los negros”, obra cuyo inicio es un ritual, otra vez, de reivindicación. En la primera escena, debe haber un ataúd blanco, los actores, son todos negros, o tienen la piel pintada de ese color. Cantan y parecen regocijarse de un asesinato. Conforme transcurre la obra, el espectador se da cuenta que los homicidas celebran haber matado a una piel rosada. Los tambores africanos marcan el compás que llevará toda la obra. Genet piensa en hostias negras. Y ya vienen las autoridades, con la muerte blanca en sus armas. La obra busca la denuncia racial. Válida hoy, como siempre, en medio de las guerras con el pretexto de la limpieza étnica.


Genet hizo de su homosexualidad, una expresión social más. Enamorado de un equilibrista. Vende los derechos de una de sus obras, con el único fin de que su amante pudiera tomar cursos avanzados de equilibrio. A Genet le parece que el circo, es el único arte dónde el artista arriesga su vida cada noche. Abdellah es el nombre de este acróbata, quién posteriormente se suicida. Genet se siente y escribe destrozado, sin embargo continúa hacia la noche. Hacia nuestro final ineludible. Inundado de cáncer. Ese final que podría parecer un simulacro para este sobreviviente de la vida y la sociedad, que despreció, criticó y escandalizó, El ocaso lo alcanzó. Hoy todavía nos alimentamos de su rapiña, como se lee en algún blog español. Español, como el cementerio junto al mar donde está su tumba. Larache. Genet escribe de sí mismo, y parece incluir a varios de nosotros:

“Mi estupor fue inmenso cuando comprendí que mi vida... no era sino una hoja de papel blanco que, a fuerza de pliegues, había podido transformarse en un objeto nuevo que yo era quizás el único en ver en tres dimensiones, con la apariencia de una montaña, de un precipicio, de un crimen o de un accidente mortal”.


Genet, sin embargo, de una romántica manera, teje su obra, su vida y su muerte en una sola fantástica aventura. Manifestación social. Consciente o inconsciente. Ingenuidad y experiencia. Su obra espera. En la penumbra de la paradoja.

Sunday, November 12, 2006

Instrucciones para vender un país o Manual del Perfecto fascista. Tercera Parte

Muy bien. Ya que hemos logrado saltar el primer obstáculo, es decir, el más difícil. Partamos de la idea de superioridad. La cual no debe abandonarlo nunca a la hora de tomar una decisión. Sobre todo si se encuentra usted en un lugar que puede influir en el destino de las masas. Recuerde que siempre existirán detractores. O sea personas que no quieren que usted llegue a su destino final. La gloria. No se merece usted menos.

Tiene que tener claro también, que sus antepasados son personas designadas por Dios padre, no las blasfemias que decía Jesucristo, el usurpador. Todos los reyes que registra la historia son su "linaje", para dejarlo en un término.

Wednesday, October 04, 2006

Instrucciones para vender un país o Manual del Perfecto Fascista. Segunda parte.


Ante todo. Debe tener presente que nunca, y entiéndase por nunca: JAMÁS debe pensar en el bienestar, los derechos, o alguna otra cosa que pueda hacer que usted sienta empatía por los seres que habitan ese país. No importa que ellos hayan llegado antes y puedan coexistir con la naturaleza. Recuerde que ESOS, no son seres humanos. Son seres inferiores a usted. De aquí se desprende que usted puede despreciarlos, porque son inferiores. Y como seres inferiores, no forman parte de la comunidad de aquellos llamados a dominar el mundo. Es decir: Usted y los suyos.

Existen múltiples tratados y hechos históricos que justifican esta manera de pensar. Incluso filósofos de la talla de Friederich Nietszche anuncian la llegada del hombre nuevo. Olvídese de tomar en cuenta todos esos otros pensadores, cuando le digan que su interpretación de Nietzsche es solamente una justificación para asesinar. Lo que es más, procure no tomar en cuenta a éstos filósofos, y busque intelectuales que puedan otorgarle loas y justificación para actuar como de por sí, usted tiene derecho.

Una vez que usted esté lleno de desprecio, los pasos siguientes para vender (o comprar) un país serán consecuentes y secuenciales.

Usted no tendrá que crear una red de personas que piensen igual que usted. Esa red ya existe, y ha existido a lo largo de la historia. Sólo hace falta que usted se coloque definitivamente del lado correcto. Y ésto es, del lado del poder.

Tiene que tomar en cuenta también, que existe el lado contrario, dónde están aquéllos que pretenden ocupar un lugar que no les corresponde, o que piensan lo impensable: ¡Que todos somos iguales! Esta idea, a pesar de ser una locura, ha tenido eco en las multitudes que creen fervientemente en esa posibilidad. Sabemos que mentes como la de usted, serán capaces de comprender que a los tipos como Jesucristo, Gandhi, Karl Marx y otros personajes igualmente desquiciados, lo menos que se puede hacer con ellos es crucificarlos.

Thursday, September 28, 2006

Instrucciones para vender un país o Manual del perfecto fascista. Primera parte



1. Deshágase de la idea de que un país no se puede vender. Se puede. Lo que es más, desde que existe la idea de país, éstos se han vendido. Otros están en proceso de venta y algunos más (casi todos) serán susceptibles de venderse en poco tiempo.

Entiéndase que no se guardará el país comprado en ningún lado. Ni a sus habitantes. Recuérdese que el espacio del planeta es uno, y no es susceptible de ampliarse. Y aunque lo fuera ¿Para qué querría poseer un país? La respuesta a ésta última es la razón de las siguientes instrucciones. Tenga en cuenta que aquí, se escribirá sobre un tema muy interesante, para los posibles compradores: Poder (o lo que se entiende comúnmente al encontrarse con ese vocablo) el cuál, aún cuando pudiera parecer abstracto, no lo es tanto, pues suele materializarse de las maneras más crudas y sólidas de las que el ser humano tiene memoria.

Éstas instrucciones no aplican para algunos países. Debe tener cuidado en la elección que haga para su venta. Puede usted perder su inversión, tiempo y votaciones en la ONU.




Wednesday, September 27, 2006

La finalidad del blog


Bueno. Pues lo que sucede es que al estar entrando a la página de Enlace Zapatista, con ocasión de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Me encontré con un sitio de comentarios. Ahí empecé a vertir mis opiniones, que poco a poco, se fueron haciendo muchas. Y muy pesadas, en términos de cantidad de información claro. El caso es que unos compañeros, que también escriben en ese foro, me sugirieron hacer un blog e invitarlos de visita. Lo que es más. Alguien a quién quiero mucho me instó a hacerles caso, y no obstante mis limitadas capacidades en el mundo de la informática. Pude dar de alta el blog y aquí estoy iniciándolo. De modo que su nacimiento obedece a esa causa, pero no va a ser la única.

Porque además de mi participación política, voy a tratar de "subir" lo referente a mí. Como ser humano completo. La música, la fotografía, LA LITERATURA, la filosofía, los contactos, los avisos y todo eso que soy yo, a un nivel que trasciende lo físico. Y eso precisamente es lo más atractivo para mí, de ésto que estoy iniciando.

Sale.

Inicio con una imagen de la portada de uno de los número de la revista Acéphale. Llevada adelante por Georges Bataille (pensador francés sobre el que les pasaré información más adelante) y otros artistas e intelectuales de su tiempo (mediados del siglo XX) para combatir ideológicamente al fascismo. Hoy tan presente como en aquéllos días. He ahí el porqué de la imagen. Y su significado. "Sin cabeza".

Monday, September 25, 2006

Sobre el nombre del blog

Georges Bataille nace a finales del siglo XIX (1897) y muere en la década de los sesentas, del agitado siglo pasado (1962). Es francés. Le tocan las dos guerras mundiales. Los acontecimientos relacionados con la guerra marcan su vida y la obra que produce.

Es escritor, ensayista, crítico de arte y bibliotecario. Su primera novela Historia del ojo es firmada con el pseudónimo Pierre Angelique o El arcangélico.

Su producción intelectual se coloca al margen de Sartre y Breton, marcando distancia de esas llamadas vanguardias, aunque termina reconciliándose con Breton unos años después.

Mucho podría decirse de Bataille. Y se ha dicho. Y se dirá. Incluso, es uno de los objetivos de este blog.

Bueno. Ahí está la explicación del nombre.

Arcangélico